Vamos en zig zag
Me matan Pendrives!
Vamos en zig zag
A sorprendernos con lo inesperado
Con todo lo nuevo
Vamos en zig zag
Esquivando los pozos
También a las piedras y a los tramposos
Gabriela Ricardes - Zig zag (Music Hall, 116087, 1992)
Para una parte de la sociedad hay un ingrediente significativo en la actualidad del país, que es la imposibilidad de definir cuál es el colmo o el fondo o la lona a la que se puede llegar en cuanto a los consensos que se quiebran o los límites institucionales que se cruzan. Por eso puede ser tan sorprendente cuando pasa algo en particular que de repente pone del mismo lado a gente que está tremendamente distanciada en muchas otras cuestiones. Gabriela Ricardes, Ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, parece haberlo logrado involuntariamente.
El jueves pasado por la tarde empezó a circular por Twitter el rumor de que Ricardes está por desplazar a Paula Félix-Didier de la dirección del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken. Las muestras de apoyo a PFD que el rumor provocó en las redes fueron copiosas, e incluyeron menciones a “argumentos ridículos” y “el pretexto de un tecnicismo (amañado a medida)” como la supuesta razón oficial para el despido. Sin mayores datos concretos circulando, sorprendió hasta dónde llegó la onda expansiva de la alarma, por razones partidarias o institucionales: cuatro exdirectores del Bafici se sumaron a los mensajes de respaldo (Di Tella, Quintín, Panozzo y Wolf), y uno de los programadores actuales del festival (el más antikirchnerista, al menos en redes) retuiteó uno de esos mensajes. Detalles que deberían ser irrelevantes pero que desarmarían de antemano cualquier pretexto oficial sobre el signo de la protesta, y que a la vez abren preguntas sobre el instinto político de la ministra, habiendo logrado cerrar la grieta entre varias figuras de la cinefilia nacional pero para declararse en su contra.
Hubo elucubraciones inmediatas sobre lo que se esconde detrás del potencial desplazamiento, y el último newsletter de La vida útil explora la fascinación de Ricardes con la llegada a Buenos Aires del Festival Lumière, confirmada con la firma de un acuerdo en la última edición de Cannes. Volviendo sobre el hilo de Twitter de Ricardes en mayo con el anuncio del acuerdo se notan dos detalles interesantes: la ministra adjudicó a “la ciudad” el famoso hallazgo de la copia más completa hasta la fecha de Metrópolis de Fritz Lang (que se produjo en 2008, cuando Félix-Didier le permitió a Fernando Martín Peña el acceso a la copia del Fondo Nacional de las Artes que conservaba el Museo del Cine tras años de negativas previas por mudanzas del museo o mera burocracia), y en la mención posterior a la labor del museo omitió que la institución organiza conjuntamente con el Malba la semana de cine recuperado MADO, que este año tuvo su segunda y muy exitosa edición y que, en esencia, tiene una misión similar a la del Festival Lumière. La primera edición en Buenos Aires del Lumière se llevaría a cabo en febrero de 2027. MADO se viene realizando en enero.
Llegando a este punto también es bueno detenerse en una foto de la comitiva porteña en Cannes que salió en la crónica de Marcelo Stiletano para La Nación.
Oy vey. En aras de mantener esta entrega en una extensión razonable solo vamos a sacar dos conclusiones sobre dos de los retratados. La primera es que no parecería que Javier Porta Fouz, actual director artístico del Bafici, pueda o quiera expresar on the record algún apoyo hacia Félix-Didier. La segunda es que Hernán Lombardi, actual Ministro de Desarrollo Económico de la Ciudad y antiguo denunciante de fiestas en Cannes con la nuestra, pareciera querer cerrar el círculo de su desprecio hacia el museo:
En 2007, como Ministro de Cultura, prometía que para 2009 el Museo del Cine integraría junto al Museo de Arte Moderno el Polo Cultural Sur de Buenos Aires, un proyecto que se remontaba a la gestión de De la Rúa en la Ciudad. Para 2008 era evidente que no iba a pasar. Para 2011 ya era asunto de la Defensoría del Pueblo, hasta que se resolvió parcialmente con la inauguración de la sede de exhibición en calle Caffarena. Tres años y varias otras protestas después las colecciones en guarda llegarían a un edificio en Ministro Brin, a tres cuadras.
En 2008 hizo su propio zigzagueo alrededor de la noticia del hallazgo de Metrópolis, con una omisión importante.
En 2017, ya como Titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, hizo el ajuste que terminó con el convenio de colaboración y digitalización de fílmico entre Prisma y el museo.
Con ese mismo cargo y junto a su compañero de banco en el Nacional hizo echar a un empleado del museo a los gritos por un cartel de denuncia de bajos salarios, según contaba Letra P en 2018.
Pero nada de esto llega a explicar lo fundamental: ¿cuál sería el motivo específico de un eventual despido a Félix-Didier? ¿Por qué tuiteando en mayo Ricardes se apoyaría tanto en el prestigio del Museo del Cine para querer desplazar a la máxima responsable de ese prestigio al mes siguiente? ¿Quién se beneficiaría lateralmente si pasara eso? ¿En esa misma foto que salió en La Nación estará la respuesta?
Ricardes viene de una cruzada logística exitosa con la inclusión sorpresiva de Mariano Cohn y Gastón Duprat en la ceremonia de los premios Sur. La dupla pudo pasar al escenario a quejarse de no ser lo suficientemente considerada por esos premios y decir que solo estaban ahí por invitación del gobierno, brindar su homenaje a Luis Brandoni remarcando que “incomodaba al poder de turno” en los años del kirchnerismo (cuando ellos hacían películas con la producción de un cofundador de Página/12 y exmilitante del ERP) y retirarse sanos y salvos entre una batería peligrosísima de abucheos y silbidos.
Carlos Pirovano se debe haber manijeado con la escena y decidió cambiar el nombre del Laboratorio de Desarrollo de Proyectos de Largometraje “Raymundo Gleyzer” a “Luis Brandoni”. Después de la queja de la cineasta Saula Benavente, viuda de Brandoni, el tuit de Pirovano y el posteo de Instagram del Incaa con el anuncio fueron borrados.
A Pirovano le fue mejor practicando una resistencia estoica y mayormente desinteresada frente al paro por tiempo indeterminado en la Enerc y la toma de su sede central, un conflicto que se inició el 13 de mayo y cambió significativamente de forma (a “paro rotativo”) desde el martes pasado, pero que terminó de destapar un quiebre muy incómodo en la relación de Gabriel Rojze (rector de la escuela desde 2022) con el cuerpo docente y los estudiantes.
Ese quiebre es más o menos trazable en tres momentos previos, y evidenció el fracaso de la manera en la que el rector quiso pilotear los embates del ajuste de Pirovano. En enero de 2024 Rojze expuso en el Plenario de Comisiones de Diputados por las implicancias que iba a tener la Ley Bases en la misma existencia de la Enerc. Para mayo de 2025, cuando tuvo una tensa discusión con Peña en el marco del festival Enerc se proyecta, ya transmitía ciertos signos de resignación mezclada con sapos deliberadamente tragados y algunos impulsos defensivos desconcertantes (“Es más simpático estar del otro lado, lo sé”). Para octubre del año pasado, cuando elevó al Incaa un muy criticado nuevo régimen de asignación de carga horaria para el cuerpo docente, el centro de estudiantes comenzó a usar “ROJZE TRAIDOR” en publicaciones de redes y carteles. Para el inicio del paro de mayo de este año su salida ya era uno de los reclamos.
Las semanas de paro total transcurrieron entre las tensiones internas (Rojze difundió internamente un documento de 13 páginas defendiendo su gestión, un instructor deslizaba por privado que temía quedar en la posición de los mineros contra Thatcher) y la difusión de las medidas de protesta en plena fiebre mediática de discusiones por móvil entre periodistas y alumnos de distintos colegios porteños tomados. Una concentración en la vereda del Incaa el 29 de mayo derivó en Pirovano aceptando una reunión para el 3 de junio, y el 1° se hizo una asamblea abierta a la comunidad para aunar apoyos y definir las nuevas demandas para el encuentro: había que sumar pedidos de no computar faltas a estudiantes o descuentos al cuerpo docente por los días de paro. Afuera se había producido el primer intento serio de provocación oficialista, con la aparición de Sick Durden del streaming oficialista Carajo para intentar grabar material y la reacción de un protestante que quería irse a las manos. Adentro surgieron preguntas sobre cuáles serían los desenlaces de un paro exitoso en todos sus planteos, considerando que implicarían la salida de Pirovano y Rojze. Las respuestas fueron reveladoramente vagas.
El documento completo de la Asamblea de Instructores sobre el levantamiento del paro por tiempo indeterminado señaló que todas las respuestas de Pirovano en la reunión fueron negativas. El tema no es tanto ese desenlace, que no era nada descabellado para el contexto, sino cómo podrá seguir (si es que sigue) la convivencia entre Rojze, los instructores y los estudiantes. El mismo día en el que se presentó en la puerta de la Enerc, Sick Durden tuiteó una respuesta larguísima al militante de Nuevo MAS Federico Winokur, con el vocativo inicial de “Pendrives” (casi dos semanas antes de que Manuel Adorni lo usara como deus ex machina de declaración jurada) y las chicanas usuales que el oficialismo viene deslizando contra la educación universitaria en artes o humanidades. Se rumoreaba que la próxima concesión de Rojze vendría por el lado de quitar materias de estética o historia de los planes de estudios, como reduciendo la escuela a una fábrica de editores de video corto, y es imposible no pensar que si esto sucediera la justificación se parecería un poco al tuit.





